16 junio 2022

Traje a la española: 2. Los chapines

 

El traje a la española (salvando la inexactitud del nombre) que se configuró como modelo desde las últimas décadas del siglo XV se caracterizó por la silueta cónica formada por el verdugado, por el pelo recogido mediante el tranzado y por un curioso calzado que parece anteceder directamente a los zuecos o los zapatos de plataforma que conocemos como high heeled clogs.

Chapines en el Trachtenbuch de Christoph Weiditz (1530-40)

Los chapines o chopines fueron un tipo de calzado femenino abierto, sin punta ni talón. Se sujetaban al pie con una tira o dos piezas de tela o piel (llamadas orejas) unidas con lazadas, pero su principal característica era la gruesa suela de madera o corcho, que iba forrada en terciopelo o cordobán repujado o dorado con decoración de motivos vegetales o geométricos.

Chapines de piel pintada, 21 cm de altura (1540, Kunsthistorische Museum, Viena)

El conjunto se decoraba con virillas, finas tiras de metal o tela cosida que se adornaban con piedras preciosas, perlas o hilos de oro y plata. Era, sin duda, un calzado de lujo.

Detalle de La decapitación de San Juan Bautista, Juan de Segovia (1490, Museo del Prado)

Detalle de La curación del ciego Bartimeo, atribuido a Fernando Gallego (1480-88, University of Arizona Museum of Art)

Su origen se documenta en las cortes hispanas y se le atribuye origen romano (los famosos coturnos de suela de corcho para las representaciones teatrales) o andalusí (de donde procede su denominación como alcorques), en ambos casos en relación con su uso en los baños para aislar los pies del agua.


Escena de Hammam (bath house) del Manuscripto Zanan-nameh, Fazil-Yildiz (1780-90, Collection of the University of Istanbul)


Chapines italianos de piel y seda (1600, Met Museum)


Algunos autores como M. Schapiro han propuesto un origen más antiguo. Como se puede apreciar en esta ilustración del Beato de Liébana, el músico y el danzante que aparecen al final de la Storia quattuor animalia del Libro 3 calzan lo que parecen unos chapines, si bien también podría tratarse de la representación gráfica del movimiento de los pies. Quién sabe. Yo lo pongo aquí por las dudas.

Beatus of Liébana, Commentary on the Apocalypse (The 'Silos Apocalypse'). 1091-1109, British Library


Su fabricación estaba regularizada y los chapineros eran especialistas que se organizaban en gremios, como atestiguan por ejemplo las Ordenanzas de chapineros de Sevilla. Valencia fue otro centro productor y de exportación, destacando su importante gremio de tapiners. Si alguna vez vas paseando por Valencia y te encuentras de pronto en la calle Tapinería, pues ahí es donde tenían sus talleres.

Una de sus funciones era prolongar la estatura como lo hacen hoy los zapatos de tacón o de plataforma. Otro uso posible era el de proteger las faldas de la suciedad del suelo cuando se caminaba por la calle. Aunque normalmente permanecían ocultos bajo la falda, en algunas ilustraciones de época se pueden ver en todo su esplendor.  

Chapines en el Códice de Trajes (1550, Biblioteca Nacional)

Los chapines se llevaban en el pie ya calzado en otro tipo de zapato fino y flexible como los borceguíes, botines de origen morisco hechos de piel; los escarpines o las servillas. Más que un zapato, el chapín era un complemento al calzado que revestía prestigio y dignidad. De hecho, no siempre tenían por qué ajustarse a la talla del pie; en esta ilustración podemos ver a una señorita pamplonica que lleva los deditos al aire y no pasa nada. Es la moda, baby.

La demoiselle de Pampelune, Roger de Gaignières (1572, Bibliothèque Nationale)

Se supone que los chapines provocaban una característica forma de andar con pasos cortos, una de tantas modas totalmente absurdas y anti-ergonómicas que se inventa la gente rica, como los tacones de aguja o los náuticos sin calcetines. Desde el siglo XV eran llevados tanto por hombres como por mujeres, aunque durante el siglo XVII se asoció su uso a las mujeres casadas.

Ensemble de gravures de costumes espagnols du XVIe siècle, Roger de Gaignières (Hacia 1600,Bibliothèque Nationale)

En su obra El perro del hortelano (1618), Lope de Vega los menciona en estos versos sobre la vanidad del adorno personal:

«No la imagines vestida

con tan linda proporción

de cintura, en el balcón

de unos chapines subida.

Toda es vana arquitectura;

porque dijo un sabio un día

que a los sastres se debía

la mitad de la hermosura».


Mujer sentada, Jan Cornelisz Vermeyen (1545, Rijksmuseum, Amsterdam)

También el moralista Hernando de Talavera se ocupó de criticar su uso en su Tratado sobre la demasía en el vestir, calzar y comer (1477), por cometerse con ellos sendos pecados de soberbia y de mentira al ir las señoras vacilando al personal («¡ja, mira, te saco dos cabezas!») y también por engañar sobre su estatura, ya que Dios había querido que fueran más bajas que los hombres, o al menos eso aseguraba él, y quiénes eran ellas para llevar la contraria a un señor tan importante.

Santa Elena buscando la Cruz, Pedro Berruguete (1470, Museo de la parroquia de Santa Eulalia, Paredes de Nava)

Fun fact: en el hueco de una escalera en la Torre de la Vela de la Alhambra se encontraron fragmentos de este calzado revueltos junto con escombros. Su reconstrucción reveló que estaban hechos de corcho y caña, permitiendo obtener mucha información sobre su construcción y materiales. En general, se dedujo que tenían cuatro partes: plantilla, cerco y dos orejas, que irían entreteladas y forradas, con ojetes para los cordones. En el Museo de la Alhambra se conservan ejemplos de distintas formas y épocas.

Chapín mudéjar de cuero repujado y dorado, 11 cm de altura (1502-1609, Museo de la Alhambra, Granada)

En otras instituciones españolas también se conservan ejemplos de chapines. Por ejemplo, en el Museu Diocesà i Comarcal de Solsona, en Lleida. Estos están hechos de corcho y cuero con decoración de motivos vegetales gofrados en oro, y uno además conserva un recubrimiento de plomo. 

MDCS 2829 y MDCS 2830 (Finales del siglo XVI)

También en el Museu del Disseny de Barcelona hay algunos ejemplares:

Tapí de cuero, corcho y seda (MTIB 88430, último cuarto del siglo XVI)

Los chapines alcanzaron una gran difusión en Europa, especialmente en Venecia, donde se convirtieron en una parte esencial de la indumentaria (se justifica con que las calles estaban siempre encharcadas y las señoras querían proteger los bajos de sus valiosos vestidos, pero no sé yo teniendo en cuenta que los chapines eran igual de caros o más), llegando a pensarse que habían sido inventados allí.

Retrato de mujer como Cleopatra, Anónimo italiano (1550-99, Walters Art Museum, Baltimore)

En este grabado móvil se puede ver la ropa interior de una mujer veneciana, que bajo la falda lleva enaguas y unos altísimos chapines. Sí, yo también he flipado con este formato de p0rno renacentista. Al parecer, se convirtieron en un calzado habitual entre las prostitutas, cuya indumentaria imitaba la de las damas pudientes, haciendo que fuera difícil reconocerlas por las calles.

Venetian Woman with Moveable Skirt, Ferrando Bertelli (1563, Met Museum)

Chapines venecianos conocidos como calcagnetti en el Museo Correr (Siglos XV-XVI, Venecia) (https://veneziaeilveneto.com/2020/02/16/tacos-altos-en-la-venecia-del-siglo-xv/)

En Venecia a finales del siglo XVII pasaron de los andamios como los de arriba a un modelo mucho más refinado y con gusto francés, que desplaza el punto de apoyo hacia delante dejando el talón al aire a la vez que inclina ligeramente la suela hacia delante.

Chapines italianos (1550-1650, Met Museum)

En los reinos hispanos su uso convivió con el zapato de puntera cuadrada característico del Renacimiento, y posteriormente con las zapatillas con tacón, hasta que se abandonó totalmente su uso con la llegada de la moda francesa hacia el último tercio del siglo XVII.

Como apunte final, la reinvención y el uso de zapatos de tacón y plataforma en este siglo nos ha dejado grandes y dignos sucesores del chapín renacentista:


Giuseppe Zanotti (Spring 2012)

Lady Bloom, Noritaka Tatehana (2013, Met Museum)

Fuentes:

Bárbara Rosillo. La moda en la sociedad sevillana del siglo XVIII. 2018.

El chapín y otros zapatos afines. En: MATILDA ANDERSON, Ruth. Granada: Patronato de la Alhambra y Generalife, 1969. 5. Traducción en inglés: The chopine and related shoes. Pp. 33-41.

M. Camarena Gual. Concordia entre los gremios de zapateros y chapineros de Valencia (1486), Saitabi, nº 9, pp. 39-42, 1953.

P. Marinetto Sánchez. El calzado en el Siglo de Oro, en “La Moda Española en el Siglo de Oro”, 2015.

http://sunimocholirosello.blogspot.com/2015/01/

https://www.moleiro.com/es/beato-de-liebana/beato-de-silos-beato-de-liebana/miniatura/4fcdcf5f2c9b7

https://bestveniceguides.it/en/2018/03/02/venice-a-pioneer-in-wedges/


No hay comentarios:

Publicar un comentario